Conoce a la ballena franca austral, especie que es registrada por primera vez en Ecuador y de la que hay 50 ejemplares en el Pacífico Sudeste

Conoce a la ballena franca austral, especie que es registrada por primera vez en Ecuador y de la que hay 50 ejemplares en el Pacífico Sudeste

Una nueva especie marina se suma al listado de las que llegan y han sido documentadas en aguas territoriales del Ecuador.

Se trata de la ballena franca austral (Eubalaena australis), que está en peligro crítico de extinción porque solo se cuentan menos de cincuenta ejemplares maduros en la zona del Pacífico Sur Oriental (sudeste). El hallazgo fue publicado este mes en un artículo escrito por un grupo de científicos del que es parte la bióloga y experta en ballenas Cristina Castro.

La investigación muestra un descubrimiento inédito: el registro más al norte de esta especie de ballena de aguas frías, algo nunca antes documentado por la ciencia en el mundo.

Con estos últimos hallazgos Castro indica que el rango de distribución de esta especie se extiende hasta el norte del Ecuador en las aguas tropicales del país. Hasta antes de este descubrimiento la distribución de esta población solo era desde Chile hasta el centro de Perú.

De hecho, el último ejemplar documentado de esta especie en la zona del Pacífico Sur Oriental había sido frente a la capital peruana, Lima, el 21 de agosto de 2012.

Lo positivo es que los dos avistamientos en el país correspondieron a la madre con su cría, lo que evidenciaría un incremento de su población. “Se estaría recuperando la especie”, afirma Castro.

Entre 2022 y 2023 se registraron dos avistamientos frente a las costas de Puerto López, en Manabí, y el varamiento de un ejemplar en la playa Tongorachí, en Muisne, en Esmeraldas. La especie se suma a las 30 especies de ballenas y delfines que han sido registradas en el país, por lo que el número sube ahora a 31.

Los registros de Ecuador incluyen fotografías y videos tomados por tripulaciones de embarcaciones comerciales de avistamiento de ballenas que operan en el Parque Nacional Machalilla, donde se han llevado a cabo proyectos de investigación y ciencia ciudadana que estudian a las ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae) durante tres décadas, dice el artículo que es de libre acceso.

El primer avistamiento ocurrió el 11 de septiembre de 2022. Fue una pareja de madre y cría al este de la isla Salango, en el Parque Nacional Machalilla.

Los ejemplares descansaban en la superficie, sin embargo, al acercarse las embarcaciones, las ballenas comenzaron a zigzaguear y se dirigieron mar adentro a mayor velocidad, lo que se interpretó como una reacción de evitación.

El tamaño de la ballena adulta se estimó en 12 a 14 metros, según la comparación con el tamaño de las embarcaciones que se encontraban en el lugar.

La madre y su cría de ballena franca austral avistada en noviembre de 2022 frente a la isla de Salango, en el cantón Puerto López, en Manabí. Foto: TOMADA DEL ESTUDIO

El segundo avistamiento del país fue el 21 de agosto de 2023, igualmente una pareja de madre y cría en la costa del islote Sucre en el Parque Nacional Machalilla.

Las vieron los que eran parte de un tour comercial de avistamiento de ballenas a una distancia de aproximadamente 10 metros.

La cría encontrada varada y muerta en Tongorachí, en la reserva marina Galera-San Francisco en Esmeraldas, refleja las amenazas actuales para esta población, como las interacciones con redes de pesca.

“Este incidente subraya la necesidad de continuar y mejorar los esfuerzos de monitoreo e investigación para comprender y mitigar mejor los riesgos que enfrenta esta población”, señala el artículo.

Un equipo de trabajo de la Pacific Whale Foundation liderado por Castro, con personal del Ministerio del Ambiente, tomó las muestras y midió a la ballena franca varada en Esmeraldas siguiendo el protocolo de varamientos. Foto: CORTESÍA DE Cristian López

Castro cuenta que viajó en septiembre de 2023 a una biblioteca especializada ubicada en New Bedford, en el noreste de Estados Unidos, que es donde se inició la caza de ballenas y hay un museo ballenero, para encontrar una bitácora antigua en la que el noruego August Christensen (+), quien se dedicaba a exportar perlas y ballenas desde Ecuador, relataba la presencia de la ballena franca austral frente a las costas del país en 1926 del siglo XX.

La afirmación más antigua es de Christensen, quien señaló en 1926 “que las ballenas francas visitan ocasionalmente las costas de Ecuador, donde se acercan a los bancos de arena en invierno”. Esta descripción es parte del artículo publicado.

Christensen estaba familiarizado con el área y realizó nueve expediciones en el Pacífico Sudeste a partir de 1926 durante diez años.

Otro informe realizado por Robert Clarke en 1965 indica que las ballenas francas australes “en algunos casos aprovechan las aguas frías de California y la corriente de Humboldt para trasladarse a latitudes muy bajas en la región de Ecuador”, señala el artículo.

“Con estos informes históricos y múltiples nuevos registros ecuatorianos sugerimos que a partir de ahora se haga referencia a esta con el nombre de población del Pacífico Sur Oriental, en lugar de población de Chile-Perú, porque Ecuador también es parte”, dice Castro, lo que también se menciona en el artículo.

“El de Christensen sería el primer avistamiento, pero como que nadie le creyó. En el paper discuto varias cosas. La primera es que su presencia actual puede ser un efecto climático con un periodo del fenómeno de La Niña (que causa aguas más templadas en el Pacífico tropical) muy largo que provoca más alimento. Las corrientes que vienen del sur las traen a nuestras aguas que estuvieron más frías”.

Lo segundo es la posibilidad de una repoblación tomando en cuenta los registros históricos de que sí existió en su momento en las aguas territoriales del país y después desapareció. “El hecho de que los avistamientos sean de madres con sus crías indica que la población estaría creciendo, si es así el siguiente paso es la repoblación de las áreas que ocuparon antes, por lo que en el futuro podría haber más ballenas francas acá”.

Es lo mismo que ocurre con las ballenas jorobadas que están en proceso de recuperación, por lo que avanzan desde el sur hasta las costas de Nicaragua porque al ser más expanden su área de distribución.

La madre con la cría de ballena franca austral avistada en Antofagasta, frente a las costas de Chile. Foto: TOMADA DEL ESTUDIO

A los avistamientos en Ecuador se suma una observación más frente a El Ñuro, en el norte de Perú.

Y dos más, entre esos mismos años, frente a las costas de Chile, que sí se consideraba como parte del hábitat de la especie hasta ahora que se la registró en Ecuador y norte de Perú.

La población de ballena franca austral fue cazada extensivamente en los siglos XVIII y XIX por flotas balleneras estadounidenses y francesas y en el siglo XX por balleneros chilenos, señala el artículo.

Esta sobreexplotación pasada y su distribución costera las han vuelto muy vulnerables a los impactos provocados por el hombre ocasionando su casi extinción en la zona del Pacífico Sur Oriental.

La especie también incluye una población que es más numerosa en el Atlántico Sur frente a las costas de Argentina, pero también en las inmediaciones de Australia y Nueva Zelanda, en el Pacífico Occidental.

El estudio sobre los avistamientos actuales en Ecuador, Perú y Chile indica que “la extensión norte de la población puede estar asociada con la inusual fase fría de tres años (La Niña) de El Niño Oscilación del Sur (ENSO) en el Pacífico Sur Oriental, la expansión de la población (de esta ballena), el movimiento y la redistribución de la especie, el mayor esfuerzo de monitoreo o una combinación de estos factores”.

La ballena franca austral pertenece al la familia de las ballenas barbadas. Muchas de ellas engullen grandes bocanadas de agua para luego forzarla a través de unas láminas especializadas conocidas como barbas, que filtran el agua y retienen el alimento. El alimento que queda atrapado en las barbas es posteriormente ingerido, indica el sitio web especializado oceanwide-expeditions.com.

Las ballenas francas australes se diferencian de sus parientes ya que ellas nadan a través de los cardúmenes de krill con la boca abierta, y filtran el krill a medida que avanzan, no engullen grandes bocanadas de agua.

Al igual que otras ballenas francas, las australes no tienen aleta dorsal. Y los testículos de las ballenas francas son los más grandes del mundo, llegan a pesar 500 kilogramos (kg) cada uno.

Las hembras alcanzan la madurez sexual alrededor de los 9 años de edad. Dan a luz cada tres o cuatro años. La temporada reproductiva se extiende de mediados de julio hasta agosto.

El periodo de gestación dura un año completo. El cachorro pesa unos 1.500 kg al nacer. (I)

En Argentina hay una industria turística desarrollada en torno al avistamiento de estas ballenas. Foto: CORTESÍA CRISTINA CASTRO
Una vista de dron de la cría de ballena franca austral que se varó en la playa de Tongorachí, en la provincia de Esmeraldas, el 28 de agosto de 2023. Foto: CORTESÍA DE CRISTIAN LÓPEZ