Álex Quiñónez, el tercero más rápido del mundo

Álex Quiñónez, el tercero más rápido del mundo

A Álex Quiñónez no le gustaba fotografiarse. Tenía cuentas en las redes sociales, pero solía subir, eventualmente, historias o videos que le enviaban sus amigos.

Anahí Suárez, atleta olímpica y compañera de concentraciones y entrenamientos, publicó el 23 de octubre del 2021 fotos y videos de sus vivencias con el velocista ecuatoriano de 32 años, quien fue asesinado la noche del 22 de octubre en Guayaquil.

Ella recordada las concentraciones con el esmeraldeño, los relatos de él, las experiencias y las participaciones con Usain Bolt y otros atletas.

Ángela Tenorio, que también era su cómplice, hizo lo propio. Estaba destrozada por el fallecimiento de su amigo; este hecho alteró ayer sus entrenamientos en la pista de Los Chasquis, en Quito.

Álex Quiñónez celebra el tercer puesto que le dio la medalla de bronce en 200 metros en el Mundial Doha 2019. Foto: World Athletics

Álex Quiñónez deja un legado en el deporte ecuatoriano. Surgió del atletismo colegial en Esmeraldas, hasta convertirse en el mejor velocista ecuatoriano de todos los tiempos, tras el séptimo puesto en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y ganar la medalla de bronce en los 200 metros, en el Mundial de Doha 2019.

Pero su historia trasciende a raíz de su participación en los 200 m en Londres 2012, con el entrenador Jorge Casierra. Su nombre resaltó tras clasificarse en su heat a las semifinales y competir contra el jamaiquino Usain Bolt, en la final.

“Álex fue único. Fue un gran ser humano”. Esa frase es de una de sus amigas, Ángela Tenorio, también compañera de concentraciones y de miles de horas de entrenamiento.

Quiñónez llegó a la cúspide del atletismo a sus 22 años. Después de Londres, sus réditos subieron y compitió en la Liga de Diamante, torneo al que van los mejores del mundo; también era requerido para presentaciones en el exterior de patrocinadores, en las que solía coincidir con Usain Bolt.

En medio de esa vorágine tuvo traspiés que lo alejaron cerca de dos años del atletismo; se casó y se dedicó a otras actividades, por lo que salió del grupo élite del Plan de Alto Rendimiento, que respaldaba económicamente el Ministerio del Deporte.

Fueron las atletas Ángela Tenorio y Marizol Landázuri quienes lo convencieron para que regresara a las pistas. Y lo hizo con más ímpetu, más decidido, hasta lograr ganar las medallas de oro en los Juegos Bolivarianos, Sudamericanos, Panamericanos y el tercer lugaren en Doha, en los 200 m.

El entrenador Nelson Gutiérrez y el fisioterapeuta Caridad Martínez pasaron a ser sus apoyos, una especie de padres. Álex vivió en la casa del último, por varios años, en Quito. Martínez, de nacionalidad cubana, era el único que podía darle masajes a sus músculos.

Paralelo a sus éxitos también le llegó una oferta para enrolarse al FC Barcelona, por el que compitió en el campeonato español de atletismo y también en la Liga de Diamante.

“Fue un señor en toda la palabra. Es un gran ejemplo de superación en una persona que superó obstáculos y triunfó”, reconoce Roberto Ibáñez, exseleccionado de judo y ahora presidente de la Federación Deportiva del Guayas.

El ascenso de Quiñónez, tras su regreso, le sirvió para cumplir su meta de llegar a los Olímpicos de Tokio 2020. Sin embargo, problemas por la actualización de sus sitios de entrenamiento causaron que no se presentara a las pruebas antidopaje.

Quiñónez apeló la suspensión, pero el organismo internacional no cambió su decisión. El ecuatoriano dejó atrás ese tema y se alistaba para clasificarse al Mundial de Atletismo de Oregon, en julio de 2022.

El bronce que ganó en 2019 durante el Mundial de Atletismo, el máximo logro, era motivación para superar la hazaña que consiguió en Londres 2012, cuando quedó séptimo.

Sus registros de 10,09 segundos en los 100 metros y 19,87 en los 200 metros son históricos. Su talento llegó a ubicarlo en el quinto lugar de los 200 m en la Liga Diamante en 2019, y también lideró el escalafón mundial de la IAAF (ahora World Athletics). Se lo recordará como el tercer hombre más veloz del mundo y el mejor velocista de todos los tiempos de Ecuador.