El ejército israelí mata a cuatro personas en otro bombardeo cerca de Beirut contra un miembro de Hezbolá

El ejército israelí mata a cuatro personas en otro bombardeo cerca de Beirut contra un miembro de Hezbolá

El ejército de Israel ha bombardeado esta madrugada un edificio residencial cerca de Beirut para asesinar a un miembro de Hezbolá. Es el segundo ataque en apenas cuatro días sobre Dahiye, el suburbio de mayoría chií considerado uno de los principales feudos del partido-milicia libanés y al que mantenía fuera de la mirilla desde que acordaron un alto el fuego, el pasado noviembre. El bombardeo, a las 03.30 de la madrugada, hora local (02.30, en la España peninsular), ha matado a cuatro personas. Entre ellas, el objetivo del ataque: Hassan Bdeir, adjunto al responsable de asuntos palestinos en Hezbolá, que se encontraba con su familia. Dahiye vuelve así a una mezcla entre su nueva y vieja realidad, a raíz de dos lanzamientos de cohetes contra Israel desde Líbano (que no causaron víctimas) por la reanudación de los bombardeos en Gaza. Hezbolá —debilitada política y militarmente— se desvinculó claramente de ellos, pero Israel la ha puesto de nuevo en el punto de mira.

El ataque ha sido dirigido contra un edificio alto en el barrio de Sfeir, parte de Dahiye. En las imágenes de esta mañana se lo ve en pie, pero con daños notables en las tres plantas superiores. Hay también siete heridos, dos en estado crítico, ha informado el Ministerio libanés de Sanidad.

El edificio bombardeado, en Dahiye, al sur de Beirut, este martes.

El ejército israelí ha recurrido al concepto que denomina “bomba de relojería” para justificar el asesinato de Bdeir, al que atribuye la planificación conjunta con Hamás de “un ataque terrorista significativo e inminente contra civiles israelíes”. “Fue eliminado de inmediato” dada la “amenaza inminente que representaba”, señalaron en un comunicado conjunto el ejército y los servicios de inteligencia.

No han sido los únicos cielos donde Israel ha desplegado este martes su superioridad militar (Líbano, de hecho, ni siquiera tiene Fuerza Aérea). Los drones han sobrevolado también a baja altitud la ciudad de Nabatiye y sus alrededores, en el sur; la Becá occidental y el Hermel, en la frontera con Siria. Su fuerte zumbido genera entre la población una sensación de vigilancia y amenaza constante.

“Pretextos para la agresión”

El presidente de Líbano, Joseph Aoun, que asumió el cargo el pasado enero tras la pérdida de influencia de Hezbolá y que era considerado el candidato favorito de Estados Unidos y de Arabia Saudí, está apostando todo a evitar nuevos ataques desde territorio libanés (“pretextos para la agresión”, los ha llamado este martes), a las Fuerzas Armadas que dirigió y a la presión internacional para evitar que la escalada desemboque en una nueva guerra que el país no puede permitirse.

Aoun ha pedido a los “amigos” de Líbano en el mundo que “se movilicen en favor” del derecho del país a la plena soberanía territorial. El pasado viernes, tras el primer bombardeo cerca de Beirut, condenó los ataques con cohetes contra Israel y admitió su impotencia para forzar al primer ministro, Benjamín Netanyahu, a respetar un alto el fuego que viene incumpliendo a diario. “Si Estados Unidos y Francia no son capaces de proveernos garantías, ¿quién nos las va a proveer”?, respondió retóricamente a una periodista. Washington y París garantizan el acuerdo, por el que las Fuerzas Armadas de Líbano deben asegurarse de que no haya milicianos ni armas en manos de grupos armados. Aoun cifró recientemente en 250 las confiscaciones de armamento y operaciones contra sus escondites en túneles al sur del río Litani, la zona que vigilan los cascos azules de la ONU y donde se centra el despliegue militar para controlar a Hezbolá. El ejército también ha anunciado arrestos por el disparo de los proyectiles contra Israel.

Cascos azules libaneses y malteses patrullan el sur de Líbano, el pasado día 26.

Aoun hizo estas declaraciones en el Palacio de Elíseo, junto a Emmanuel Macron, presidente de Francia, la antigua potencia colonial. A diferencia de Washington, que viene cerrando filas con su gran aliado en Oriente Próximo (“Israel está defendiendo a su gente y sus intereses en respuesta a un ataque con cohetes”, sentenció la portavoz del Departamento de Estado, Tammy Bruce), Macron calificó el primer bombardeo cerca de la capital de “inaceptable”, “unilateral” y sin “ninguna información” sobre la autoría. “Es absolutamente necesario que el marco que hemos definido, que ha sido acordado por Líbano e Israel, sea adecuadamente respetado. E Israel no lo ha respetado hoy”, señaló.

La enviada adjunta de Estados Unidos para Oriente Próximo, Morgan Ortagus, tiene previsto visitar Líbano esta semana. Su anterior visita, en la víspera de la formación del Gobierno, en febrero, acabó en polémica. Ante la prensa en Beirut, dio las gracias a Israel (con quien Líbano carece de relaciones diplomáticas y ha librado varias guerras en el pasado) por “derrotar a Hezbolá” en el conflicto del año pasado, que empezó con la detonación sorpresa por el Mosad de miles de buscas que había encargado Hezbolá. Israel fue asesinando luego, uno tras otro, a los principales líderes del grupo, incluido Hasan Nasralá, en la cúspide de la pirámide jerárquica.

El sucesor de Nasralá, Naim Qasem, elevó tímidamente el tono este sábado, un día después del primer bombardeo en Dahiye, para advertir de que Hezbolá no tendrá “más remedio que volver a otras opciones“ si Israel “no respeta el acuerdo ni el Estado libanés logra el resultado esperado a nivel político”. “Todavía es posible resolver la situación por vías políticas y diplomáticas, pero [...] todo tiene un límite”, advirtió.

De momento, Israel ocupa cinco posiciones militares en el sur de Líbano, en vulneración de la retirada completa a la que se comprometió en el acuerdo de alto el fuego y de las que no va a “ceder el control”, como advirtió su primer ministro, Benjamín Netanyahu, el mes pasado. La agencia de noticias estatal libanesa (ANI) señaló la semana pasada que el ejército israelí ha fortificado uno de ellos con un muro de hormigón, barricadas y sistemas de vigilancia, y que las obras han cortado una carretera.