Fabrizio Célleri: ‘La ropa vende sensaciones y estímulos’

Fabrizio Célleri: ‘La ropa vende sensaciones y estímulos’

Ana C. Alvarado (O)

Fabrizio Célleri es el diseñador de modas ecuatoriano con más trayectoria dentro y fuera del país. Después de 24 años de haber hecho moda a la medida, con textiles e insumos usados por casas de moda europeas, ahora está trabajando en un nuevo proyecto, más comercial, con el que apunta a una reinvención de su marca.

Al inicio de su carrera se desempeñaba en el diseño de interiores. ¿Cómo llegó a la moda?

Estudié diseño de interiores, no de modas, pero toda la vida me encantó la moda. A los 12 años empecé a hacerle dibujos a mi madre y a escogerle la ropa. Fue y, aunque ya falleció, sigue siendo mi musa. Me enfoqué al 100% en la moda desde el 97. Por intervalos he vuelto a trabajar en diseño de interiores, cada vez que me salen proyectos arquitectónicos, de diseño de interiores o paisajismo.

¿Fue difícil ser un diseñador de modas hombre en un país tan conservador como Ecuador?

Nunca me fijé en lo que la gente pudiera decir o pensar. Hoy en día han aparecido tantos términos y tantas cosas. Sin embargo, existía el ‘bullying’, existía gente que trataba de afectarte o intimidarte. Pero todo depende de la formación de tu casa, los valores te fortalecen para enfrentar esto. La gente puede decir o pensar lo que quiera, yo he hecho lo que he querido. He tratado de ser fiel a mis principios, a mi ética. Considero que he construido una vida, no sé si intachable, pero por lo menos íntegra. Esa integridad es la que hace que uno enfrente tantas cosas. No ha sido fácil. Uno se traza sus metas, sueños e ideales. De ti depende llevarlos a cabo. Hay gente que cree que esto se me hizo fácil, por el éxito que tengo, pero eso no es sinónimo de felicidad.

¿Por qué le hacían ‘bullying’?

Siempre he tenido mi estilo con respecto a mi corte de pelo. Aparte en mi época de adolescencia era mucho más flaquito de lo que soy ahora. Pero de ti depende que te dejes afectar . De hecho, creo que te fortalecen, hay que tomarlo como parte del aprendizaje.

¿En Ecuador hay moda?

Ecuador no es un país consumista de arte y moda. Creo que los valores de consumo de diseño se van restando cada día, sobre todo acá en la Costa. La gente compra ropa por una necesidad creada. El grupo Inditex, con la entrada de Zara y todas sus tiendas, probablemente hizo una inducción a las tendencias, hacia un tema de verse mejor, pero no es una cuestión cultural. La gente aquí tiende a usar lo mismo, si tu amiga usa flores, tu también lo haces, no hay una cuestión de ser auténtico, de tener tu propio estilo, que es lo más importante en moda. La ropa vende sensaciones y estímulos que contribuyen a este ego positivo de quererse ver bien.

¿Esto sucede porque Ecuador es muy católico y conservador?

España es uno de los países más católicos del mundo, sin embargo, de allá viene la industria de este monstruo que es Inditex. No sé si tenga que ver. No creo que sea eso. A la latina le gusta verse apretada, sea o no sea católica y en todos los estratos sociales. La gente se confunde; no puede ser posible que vayas a trabajar con ropa tan ajustada. Hay momentos y momentos. Usa el apretado cuando te vayas a la discoteca. No para todo.

¿Entonces a qué se debe?

No somos un país industrializado ni tenemos mucha tecnología para este rubro. Pero, primero que nada, nos falta creer en nosotros, volvernos nacionalistas. Es cuestión de hacer fuerza como país, de caminar juntos. En esta rivalidad de la Sierra y la Costa no se llega a ningún acuerdo.

¿La moda es elitista?

No, en lo absoluto. Probablemente se tiene esta idea por lo que uno ve de moda a nivel mundial, de las marcas que tienen costos superelevados. Lo más importante es conseguir identidad de vestimenta, algo que diga ‘este soy yo, es mi estilo’.

¿El covid-19 dejará un impacto en el diseño?

Esa es una cuestión, no del covid-19, sino de identidad. Por más pandemia, tengo clientes que no todo el tiempo están con ‘loungewear’ (ropa de casa) y pijama. Si bien dejamos de salir por la crisis sanitaria, sí hay gente que consume otro tipo de vestimenta.

¿En el turismo se está hablando del ‘revenge travel’, cree que pase lo mismo en la moda?

Ya ha habido esta ‘venganza’ a través de las ventas ‘online’. La gente no consumía localmente con este sistema, pero el covid-19 fomentó eso. Es una experiencia saludable para la venta de ropa. Sin embargo, no somos un país textilero ni de insumos. Nunca se ha industrializado este tema, y de hecho, han decaído y se han cerrado estas industrias, incluso las de confección. Trabajo en una fábrica que tenía 26 personas y ahora tiene cuatro. Tengo un amigo que tuvo que vender sus máquinas de coser y de lavado e imprenta. No sé si esto va a despegar tan inmediatamente. El país puede mejorar en los cuatro años de (Guillermo) Lasso, pero no va a lograr un gran cambio como él tiene en su cabeza. Todos debemos cooperar.

¿Sueña con ser parte de los calendarios oficiales de París, Milán, Londres o Nueva York?

Es mi sueño. Si tuviera la plata podría haber llegado hace muchos años. Para ir a Nueva York, necesitas USD 50 000 y que los del Consejo de Diseñadores te aprueben. Hay pasarelas alternas de Nueva York y espero antes de cerrar este año hacer algo allá. Mi campaña de novias, de fotos y videos, la voy a hacer allá.

¿Estas metas son como ganar los Juegos Olímpicos?

Por supuesto que sí. No puede ser posible que el Gobierno apueste solo por los deportes y que no suceda lo mismo con la moda y el arte. Quiero que este país resurja, se lo tome en cuenta. Ahora estoy buscando que el Municipio de Guayaquil auspicie mi próximo proyecto, no solamente porque necesito el dinero, sino porque quiero que la ciudad sea nombrada capital de la moda de Ecuador. Voy en camino a este resurgimiento, es constante, no porque mi marca tiene 24 años llegué al tope.

TRAYECTORIA

Lanzó su primera colección en 1997. Ha presentado sus creaciones en más de 14 países del mundo. Su pasarela más importante, hasta ahora, fue la de Mercedes Benz Fashion Week Madrid, en 2019. Ha vestido a Britney Spears, Paulina Rubio y Amaia.