Lewandowski libera al Barcelona

Lewandowski libera al Barcelona

El Barça aspira a conquistar la Liga y Lewandowski pretende ganar el pichichi. La causa del delantero fue decisiva para que el equipo recuperara los tres puntos de ventaja sobre el Madrid. El polaco remató con dos goles un partido primaveral que no acababa de romper a favor de los azulgrana por la resistencia del Girona. El ariete apareció en el momento oportuno, como si se hubiera escapado de la función del Cirque du Soleil en el Palau Sant Jordi, para firmar un gol acrobático que, a sus 36 años, todavía no figuraba en su catálogo: 38 tantos, 25 en la Liga, tres más que Mbappé.

BCNBarcelona

4

Wojciech Szczesny, Ronald Araujo, Iñigo Martínez (Pau Cubarsí, min. 80), Gerard Martín, Jules Koundé, Eric García (Alejandro Balde, min. 80), Pedri (Pablo Torre, min. 86), Gavi (Frenkie de Jong, min. 65), Fermín López (Ferran Torres, min. 66), Lamine Yamal y Robert Lewandowski

1

Paulo Gazzaniga, Alejandro Francés, Daley Blind, Miguel Gutiérrez, Ladislav Krejcí, Yáser Asprilla (Portu, min. 58), Yangel Herrera, Arnau Martínez (Gabriel Misehouy, min. 79), Arthur (Jhon Solís, min. 70), Viktor Tsygankov (Cristhian Stuani, min. 70) y Arnaut Danjuma

Goles 1-0 min. 42: Ladislav Krejci. 1-1 min. 52: Arnaut Danjuma. 2-1 min. 60: Lewandowski. 3-1 min. 76: Lewandowski. 4-1 min. 85: Ferrán Torres

Arbitro Juan Luis Pulido Santana

Tarjetas amarillas Yangel Herrera (min. 41)

Lewandowski no para de marcar goles y el equipo de sumar victorias: ya son nueve consecutivas, 20 partidos sin perder, invicto en 2025. El equipo de Flick no descuenta jornadas —quedan nueve— sino que disputa cada partido como si fuera el último, siempre ambicioso —ya son 139 goles— y pletórico físicamente, consecuente con la idea del técnico. La energía fluye en los titulares y en los suplentes, como si fueran una unidad, compactos en la cancha y en el vestuario, entregada la plantilla a la magia de Lamine y a la pegada de Lewandowski. El optimismo azulgrana contrasta con el pesimismo del Girona —ya son siete partidos sin ganar en la Liga—.

Aunque nadie duda de su identidad futbolística porque la marca de Míchel es tan inconfundible como saludable, el Girona es hoy un equipo sin horizonte, atrapado por una extraña nostalgia: la del pasado reciente, que le sitúa en la Champions, y la histórica, que le remite a los tiempos de supervivencia, cuando defendía su razón de ser en aquellos épicos partidos de Montilivi. El desafío es conseguir la estabilidad en la Liga después de que la plantilla haya perdido calidad y, sobre todo, pegada, como si no quedara más delantero que el eterno Stuani, el charrúa que garantiza la valentía cuando asoma el miedo, orgulloso como la misma ciudad de Girona.

A sus 38 años, Stuani es habitualmente suplente, también en Montjuïc. Las muchas ausencias afectaron al Girona. El Barça se activó muy pronto a partir de Lamine con una serie de transiciones que rompieron a Miguel. Las aceleraciones del extremo pusieron a Lewandowski y a Fermín de cara a Gazzaniga. El portero estuvo muy bien ante el polaco y encontró alivio en el VAR, cuya intervención provocó que una falta a favor de Fermín se convirtiera en contra ante la sorpresa de Montjuïc, que ya aguardaba penalti por falta de Asprilla.

El Barça se enfureció a partir de la rabia de Fermín. El gol, sin embargo, no llegaba porque Gazzaniga paraba y sus diez compañeros negaban los espacios. Hasta que la mano de Krejci acompañó un balón que intentaba cabecear Eric después de una falta botada por Lamine. Acostumbra a pasar cuando se defiende tan cerca de la propia portería y el adversario no desfallece en su ofensiva, como es habitual en el Barça, menos virtuoso y más insistente por la presencia de jugadores como Gavi, Fermín, Martín y Eric, calzado como mediocentro, y la ausencia de De Jong, Olmo, Cubarsí, Balde y Raphinha. Las rotaciones se imponen cuando los partidos se suceden y se compite por la Liga, la Champions y la Copa —el miércoles aguarda el Atlético—.

El monólogo barcelonista se rompió por un error de Araujo. Blind se anticipó y habilitó la carrera de Danjuma para que batiera a Szczesny. El Girona fue más agresivo y protagonista y, por contra, con espacios habilitó las contras del Barça. La fe de Gavi y Fermín puso en órbita a Lewandowski en una jugada que muy bien pudo haber aprendido de su esposa, una afamada karateca, porque su escorzo fue de artes marciales, decisivo para cerrar el partido ante la impotencia del Girona. Volvió a marcar Lewandowski, después de una preciosa maniobra de De Jong; anotó Ferran, infalible como suplente; y si no acertó Lamine fue de casualidad en un final liberador para el líder.

Clasificación