La protesta mesurada devino en un caos de piedras y gases lacrimógenos

La protesta mesurada devino en un caos de piedras y gases lacrimógenos

Lo que empezó como una marcha pacífica terminó en enfrentamientos entre los manifestantes y la Policía Nacional. El Centro Histórico se convirtió nuevamente en el escenario de las protestas en contra de las medidas anunciadas por el Gobierno Nacional.

El objetivo de la marcha convocada por el Frente Unitario de Trabajadores (FUT) era llegar a la plaza de Santo Domingo. El trayecto desde la Caja del Seguro, en El Ejido, hasta el Centro Histórico transcurrió sin inconvenientes.

Los incidentes se dieron en la plaza de Santo Domingo, en cuyas inmediaciones los uniformados dispersaron a la manifestación con gas lacrimógeno, después de que hubo intentos de romper las vallas metálicas cerca de Carondelet.

En medio de los forcejeos hubo al menos una persona herida y un detenido. En el operativo intervinieron uniformados con equipos antimotines, en motocicletas y caballos. La situación tomó unos 15 minutos en ser controlada.

“Los manifestantes han mantenido una actitud de respeto y no violencia. No se han producido enfrentamientos graves”, dijo la Ministra de Gobierno, Alexandra Vela.

Sin embargo, mencionó que se presentaron ciertos “actos vandálicos” en la plaza de Santo Domingo del Centro Histórico de Quito. “Sacaron los adoquines para agredir a la Policía Nacional”.

Por su parte, el ministro de Defensa, Luis Hernández, expresó que “la única salida a esto es dialogar. No hay ni vencedores ni vencidos”. El flamante vocero de la Administración, Carlos Jijón, no dudó al mediodía de ayer (martes 26 de octubre del 2021) en decir que la jornada no pasó a mayores.

La finalización de esta marcha contrastó con el desarrollo del recorrido que empezó pasadas las 16:30 y concluyó poco más de una hora después en la plaza de Santo Domingo.

A diferencia de otras jornadas de protestas, en el trayecto no hubo forcejeos con la Policía, incluso los negocios como puestos de venta de celulares, comida, confites y hasta joyerías permanecieron abiertas.

Los dueños de los negocios se apostaron en las puertas y no hubo desmanes. Solamente en una agencia del Banco de Guayaquil un grupo destrozó los rótulos de la entidad y grafiteó las paredes.

Los líderes del FUT, junto con la Unión Nacional de Educadores (UNE) y representantes de Pachakutik, como el asambleísta José Cabascango, encabezaron la marcha. Mientras marchaban, gritaron consignas en contra del alza de los combustibles, anunciada el 22 de octubre pasado.

Mesías Tatamuez, presidente de la Cedocut, señaló que la marcha tiene dos objetivos: primero, rechazar el incremento de los combustibles. El Gobierno Central, anunció el incremento de las gasolinas extra y diésel, además del congelamiento de sus precios, el 22 de octubre pasado.

El segundo objetivo, según el dirigente sindical, es que se discutan las reformas laborales. Insistió en que las organizaciones de trabajadores han presentado su propuesta.

Tatamuez también manifestó que no han cerrado el diálogo con el Gobierno. Sin embargo, reafirmó que las movilizaciones serán progresivas. Sobre la posibilidad de un paro nacional, señaló que no está descartado. Además, insistió en que todo de analizará después de la evaluación de la ­jornada de ayer.

Otro de los asistentes fue Yaku Pérez, excandidato presidencial. Dijo que se opone al alza de la gasolina y también criticó al Presidente de la República por el caso de los Papeles de Pandora.

No estuvieron los máximos dirigentes de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie). Leonidas Iza, su máximo dirigente, no asistió a la Fiscalía para rendir su versión sobre los hechos de octubre de 2019, se quedó en Cotopaxi organizando las protestas de esa región.

El panorama cambió cuando los primeros manifestantes ingresaron a la plaza de Santo Domingo. La calle Bolívar, en su intersección con la Guayaquil, estaba cercada y era custodiada por un grupo de policías, para impedir el paso hacia la Plaza Grande.

De un momento a otro, los uniformados y marchantes iniciaron un enfrentamiento que duró cerca de 30 minutos. Los manifestantes echaron abajo las vallas, mientras la Policía intentaba retomar el control lanzando gas lacrimógeno.

Entre las 17:20 y las 17:40, la Policía respondió con una persecución en la que participaron uniformados montados a caballo. A las 17:50, la plaza de Santo Domingo fue despejada. Solo quedaron humo y piedras en las calles como testigos de una jornada que devino en un caos progresivo.