Elon Musk saca la chequera para inclinar la balanza en una elección clave en Wisconsin

Susan Crawford, la candidata progresista a las elecciones al Tribunal Supremo de Wisconsin, se refirió a su rival conservador como Elon Schimel en el único debate entre ambos. Brad Schimel, su verdadero nombre, cuenta con el respaldo financiero de Elon Musk. El hombre más rico del mundo se ha volcado en la campaña de Wisconsin, como lo hizo en apoyo a Donald Trump en las elecciones presidenciales del año pasado. Su implicación en la campaña, con donativos a los votantes registrados y el reparto de algún que otro cheque de un millón de dólares, ha convertido las elecciones de este miércoles en un referéndum sobre Elon Musk, que considera que del resultado puede depender “el futuro de la humanidad“.
Musk dio este domingo un mitin en Green Bay (Wisonsin). En el exterior del recinto se dieron cita seguidores y detractores del multimillonario. En el interior también hubo alguna protesta, pero la mayoría de los asistentes estaban entregados y no ponían reparos a sus bulos y su demagogia. El fundador de SpaceX no tiene el don de la palabra. Apenas llevaba ocho minutos de discurso cuando recurrió al talonario para animar su intervención. Sacó dos cheques gigantes de un millón de dólares cada uno y se los entregó a dos de los asistentes.
Musk dio su mitin con una gran bandera de Estados Unidos detrás. Como era de esperar, arremetió contra los demócratas y defendió a Trump. Acuso a la Administración federal de corrupción y fraude (aunque no se conoce que haya presentado ninguna denuncia al respecto en los tribunales) y atacó a los jueces que llevan la contraria a Trump, a los que considera “jueces activistas”. Musk no parece concebir la posibilidad de que sea el presidente ―y él mismo― el que se esté saltando la ley con algunas de sus decisiones.
El hombre más rico del mundo es crecientemente impopular entre los votantes demócratas e independientes como consecuencia de los recortes salvajes que ha puesto en marcha como jefe no oficial del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE). A eso se suma su enorme cercanía a Trump, sus conflictos de intereses y la difusión constante de bulos en su red social X como otros factores que han aumentado la antipatía que despierta.
Musk se quejó especialmente de algunos incidentes violentos que se han producido en las protestas contra él ante tiendas de Tesla. “Es impactante cuánta violencia y odio proviene de la izquierda. Quiero decir, ¿no se supone que este es el partido que dicen ser el partido de la empatía? Y, sin embargo, están quemando Teslas y disparando en concesionarios y pidiendo la muerte del presidente y la mía. Esto es una locura. Como si se hubieran vuelto completamente locos”, dijo. “Lo entiendo totalmente si alguien no quiere comprar un producto, depende de ti, es un país libre. Pero no tienes que quemarlo, ¿de acuerdo? Es el coche de otra persona. Déjalo en paz”, añadió.
El Tribunal Supremo de Wisconsin tiene siete miembros y contaba hasta ahora con una mayoría de cuatro jueces progresistas frente a tres conservadores. Se retira una juez progresista y las elecciones del miércoles, para un mandato de 10 años, inclinarán la balanza en uno de los Estados en que las fuerzas de republicanos y demócratas están igualadas. Se han convertido en las elecciones judiciales más caras de la historia de Estados Unidos, con un gasto estimado de unos 100 millones de dólares.
Aunque en teoría los jueces candidatos no tienen adscripción partidista, su orientación ideológica es clara. Las elecciones sirven como termómetro de la opinión pública tras los primeros dos meses y medio de presidencia de Trump, pero además son trascendentales por la relevancia de algunos casos a decidir por el Supremo de Wisconsin, como el aborto, los relacionados con las reglas electorales, la demarcación de los distritos del Congreso o los poderes de los sindicatos. Además, en otro caso que puede llegar al Supremo estatal, Tesla, controlada por Elon Musk, ha presentado una demanda contra Wisconsin, que impide a los fabricantes ser propietarios de sus propios concesionarios.
Musk está haciendo todo tipo de guerra sucia en campaña. Un grupo respaldado por el multimillonario está detrás de una serie de anuncios y mensajes de texto engañosos que ha etiquetado como procedentes de un grupo llamado Progress 2028 que aparentan ser de apoyo a la jueza Crawford. En ellos se la retrata como una “campeona progresista” que “defenderá a los inmigrantes” y dará a los delincuentes “segundas oportunidades”, con lo que en realidad buscan espantar a los votantes moderados.

El Partido Demócrata estatal ha bautizado la carrera como El pueblo contra Musk y ha organizado una serie de foros contra el multimillonario, incluido uno en el que participó el excandidato a la vicepresidencia Tim Walz. “No dejes que Elon compre el Tribunal Supremo”, rezan vallas publicitarias que muestran a Schimel como una marioneta de Musk.
Según un recuento del Brennan Center for Justice, ya se han gastado más de 81 millones de dólares en la campaña, batiendo el récord anterior de 51 millones, también en unas elecciones al Supremo de Wisconsin. Aquella votación se convirtió en un referéndum sobre el derecho al aborto tras la anulación del caso Roe contra Wade por el Supremo de Estados Unidos y la candidata progresista ganó por más de 10 puntos.
El que más ha gastado, con diferencia, ha sido Musk y sus aliados, con unos 20 millones de dólares. Coqueteando con la compra de las elecciones, Musk ha ofrecido 100 dólares a los votantes registrados por firmar una petición “en oposición a los jueces activistas” y otros 100 dólares por cada firmante adicional que presenten. También prometió dos falsos sorteos de sendos cheques de un millón de dólares a dos personas que firmaran la petición y votaran, aunque luego retiró el requisito del voto, que aparentemente violaba la ley estatal.

“Una elección del Tribunal Supremo en Wisconsin podría determinar el destino de Estados Unidos”, sostiene Elon Musk para defender su implicación. Del caso sobre la demarcación de los distritos de las elecciones al Congreso pueden depender un par de escaños de la Cámara de Representantes para las elecciones legislativas de 2026. “Obviamente, [la elección] es importante en el Estado de Wisconsin, pero creo que también podría serlo para el país y tal vez para el mundo”, dijo este domingo en su mitin, para luego insistir en ello: “Cualquiera que sea el partido que controle la Cámara de Representantes, controla en gran medida el país, que a su vez dirige el curso de la civilización occidental. Siento que esta es una de esas cosas que puede no parecer que vaya a afectar a todo el destino de la humanidad, pero creo que lo hará”, dijo.
En realidad, ahora mismo, los distritos están diseñados por los republicanos para optimizar su representación mediante el llamado gerrymandering. En la actualidad, con un 51% de los votos frente a un 48%, los republicanos tienen seis de los ocho escaños de Wisconsin en la Cámara baja, en lugar de cuatro cada partido. Con nuevas demarcaciones, el reparto se acercaría más a la proporción de votantes de cada partido. Sin embargo, Musk considera que eso supondría una manipulación de los distritos.
Ese par de escaños puede resultar determinante en las elecciones legislativas si las fuerzas entre el Partido Republicano y el Demócrata siguen tan igualadas. Trump es consciente de ello y también se está empleando en apoyar al juez conservador. “En el gran estado de Wisconsin, un demócrata de izquierda radical, que insiste en traer de vuelta a nuestro país a CRIMINALES empedernidos, a los que expulsamos a lugares lejanos, permitiendo a los hombres participar en deportes femeninos, fronteras abiertas y más, se presenta contra un republicano fuerte y con sentido común, SOLO LLÁMALE BRAD, para el Tribunal Supremo de Wisconsin. Es una carrera realmente grande e importante, y podría tener mucho que ver con el futuro de nuestro país. Salga y VOTE, AHORA, por el candidato republicano: ¡¡¡BRAD!!!”, escribió en su red social, Truth.
Además, en la cita con las urnas se dirime también la exigencia de documento de identidad al ir a votar. En Estados Unidos, con carácter general, no es obligatorio tenerlo ni preciso presentarlo para votar. Los republicanos han emprendido una cruzada para exigirlo. “Aún más importante que la carrera por el Tribunal Supremo de Wisconsin es la iniciativa de votación para añadir la identificación de votantes a la constitución estatal, lo que garantizará la integridad de las elecciones”, señaló Musk recientemente.
Pese a convertir a Musk en blanco de sus ataques, Crawford, la juez progresista, también ha recibido su propio apoyo de multimillonarios, entre los que se encuentran el filántropo George Soros y el gobernador de Illinois, el demócrata J. B. Pritzker.
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